JESÚS: EL BUEN PASTOR

Homilía-Monseñor Han Lim Moon 

4to Domingo de Pascua-Ciclo B-25/4/2021

(San Juan 10, 11-18)

¿Tienes experiencia de haber entregado apasionadamente toda tu vida a causa del “conocimiento de amor” hacia una persona? ¡Creería que sí! Y es algo muy hermoso, ¿no?  + ver el video

El conocimiento del Buen Pastor

En el evangelio de hoy Jesús dice: “Yo soy el Buen Pastor: conozco a mis ovejas, y mis ovejas me conocen a mí-como el Padre me conoce a mí y yo conozco al Padre-”. Esta afirmación es impresionante porque Jesús equipara su conocimiento de sus ovejas con el conocimiento de amor de comunión profunda con su Padre (cf. San Juan 14,11).

Aquí se trata de un conocimiento íntimo, profundo que abarca toda la persona: lo intelectual, afectivo, corporal, y está impregnado por un amor insondable. Incluso, es mucho más profundo que el conocimiento que pueden tener los papás de sus hijos o una pareja entre sí.

Asimismo, este conocimiento de amor, por su naturaleza, conduce a la plena comunión y mutua pertenencia a través de la entrega generosa. Por eso, Jesús entrega su vida por las ovejas, y Dios Padre lo ama (cf. v.17).

Además, Jesús, al decir que tiene otras ovejas para conducir, expresa su misión de reunir a todos los hombres bajo su pastoreo para salvarlos.

El Buen Pastor quiere y “necesita” pastores enamorados

Ahora, cuando Jesús dice: “Yo soy el Buen Pastor”, no olvidemos que Él fue, es y será el único Buen Pastor. Pero Él quiere y “necesita” pastores, sacerdotes enamorados profundamente de sus ovejas como Él.

Pero, ¿para qué nos necesita? ¡Para que podamos ser como Él e instrumentos vivos de su gracia para el bien de sus ovejas! Por eso, quiere que toda nuestra vida sea:

  • La expresión de su entrega generosa a sus ovejas,
  • amándolas, acompañándolas y cuidándolas con delicadeza,
  • y siendo dispensadores de su Gracia.

En toda esta misión, cabe destacar que los pastores no somos simple instrumento del pastoreo de Jesús, sino que realmente Él nos hace participar viviendo su pastoreo en nuestro cuerpo, alma y corazón. ¡Qué hermoso es encontrar pastores que vivan un amor apasionado por sus ovejas, entregando generosa y totalmente su vida por ellas! ¡Y cuántos necesitamos! Por eso, ¡Jesús llama a muchos!

Gran misión: ¡descubrir vocaciones!

Pero, ¿cómo sabemos a quiénes está llamando? ¡Aquí está la gran misión de todos los cristianos de descubrir este llamado en los niños, jóvenes y adultos!

Por un lado, los abuelos, papás, hermanos, amigos, maestros, catequistas, consagrados, podemos descubrir en los demás el llamado a la vida consagrada para el pastoreo de Jesús, que no sólo incluye a los sacerdotes sino también a todos los consagrados.

Y en concreto, ¿cómo lo realizamos con una persona? Ante todo, a través de nuestra percepción y si coincidimos entre varios será mucho mejor. Luego, compartirle con mucho afecto nuestra apreciación. Finalmente, asegurarnos su acompañamiento espiritual.

Por otro lado, la persona llamada tendrá que ser atenta a ese llamado que frecuentemente se da por medio de los hermanos, de la Palabra de Dios o de un llamado interior, intenso y constante. Luego, discernirá en oración con la ayuda del guía espiritual y, por último, responderá con generosidad y valentía.

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Querido amigo, querida amiga, hoy el Señor te encomienda una gran misión: ¡descubrir entre tus conocidos y amigos a los futuros pastores y acompañarlos en su entrega feliz y apasionada para la salvación de todos! ¡Y así serán como Jesús el Buen Pastor! Amén.

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